divendres, 27 de maig de 2011

Spanish revolution


La magnitud de las protestas ocurridas en decenas de plazas por toda España, donde miles de personas permanecen acampando: jóvenes “indignados”, acompañados por jubilados, desempleados y amas de casa igualmente “indignados”, hartos de los gobiernos de izquierda y derecha que se alternan el poder, es un fenómeno cuya naturaleza ­aún­ no puede verse con claridad.


Los manifestantes exigen una nueva forma de hacer política, más transparente. Reclaman “una democracia real, de verdad, participativa”. No han sido concentraciones para conspirar contra el Gobierno de España ni contra un partido en particular, sino contra el mal uso que los políticos han hecho de la democracia. Es decir, contra un sistema que no funciona: “Tenemos que cambiarlo por otro mejor que nos represente a todos”.


Tanto en el gobierno de Rodríguez Zapatero como en la oposición se han quedado estupefactos, sin saber qué responder. Desconocen si se trata de una explosión de malestar social o de un movimiento organizado contra las elecciones celebradas el pasado domingo, en las cuales los socialistas recibieron más palo que una gata ladrona. Los “indignados” tampoco se sienten representados con el ganador Partido Popular, ni siquiera comentan los resultados de las elecciones municipales y autonómicas


Las protestas han sido apoyadas dentro y fuera de España con carteles en los que se acusa al capitalismo de todos los males habidos y por haber ­ “Capitalismo = Enfermedad”­, y hasta pretenden que se expropien los pisos que tienen los bancos.
Dency.

1 comentari:

Dency ha dit...

Aquest tema em va agradar molt treballarlo.